Las cinco fake news sobre el papel

Todos hemos escuchado o leído en más de una ocasión que en España apenas se recicla papel o que las fábricas papeleras están contribuyendo a la deforestación de los bosques y a ensuciar nuestro planeta. También hemos interiorizado que muchos árboles se salvarían si no usáramos en nuestro día a día el papel y que estos hábitos solo están contribuyendo a su desaparición. En realidad, te sorprenderá saber que tan solo son bulos extendidos y muy arraigados en nuestra sociedad, pero que a pesar de contar con multitud de datos que los desmienten no dejan de circular.

Por todo ello, doce organizaciones de la industria del papel se han unido para recopilar y desmontar las leyendas urbanas que giran en torno al sector del papel y cartón, apoyándose en estudios contrastados y actualizados que se han realizado a través de diversas fuentes independientes. 

Vamos a desmontar las siete grandes leyendas urbanas que existen sobre el papel: 

1. La deforestación está acabando con los bosques.

En España se ha pasado de perder 7,8 millones de hectáreas anuales en la década de los noventa a 4,7 millones en 2010-2020, según recoge el informe más reciente sobre la deforestación de los bosques (FAO: Global Forest Resourcse Assessment 2020). Estos datos reflejan que la deforestación no aumenta, sino que disminuye. 

Las mayores áreas de bosque de Europa corresponden a la Federación Rusa, Suecia, Finlandia, España y Francia. España es el cuarto país europeo con mayor superficie cubierta de bosques, lo que desmiente el mito de que España se está convirtiendo en un desierto. 

Para poder hacernos una idea más clara de este crecimiento, la FAO recoge en sus estadísticas que la península ibérica ha pasado de contar con 13,9 millones de hectáreas en 1990 a 18,6 en 2020. Es decir, los bosques en España han crecido un 34% y continúan haciéndolo. 

2. Para fabricar el papel se destruyen bosques.

Otra de las grandes creencias que existen sobre el sector papelero es que para fabricar el papel se utiliza madera procedente de robles, encinas, hayas o, incluso, de especies exóticas de los bosques tropicales, pero esto no es cierto, ya que se fabrica con fibras de celulosa procedentes de especies de crecimiento rápido, que se regeneran y replantan constantemente en las plantaciones forestales locales. Es decir, el 96% de la madera que se utiliza en la industria papelera en España procede de plantaciones locales de pino y eucalipto, representando el 2,6% de la superficie total de los bosques peninsulares. Además, el 60% de la madera que se emplea cuenta con la certificación de gestión forestal sostenible (FSC y PEFC). 

Las plantaciones forestales se realizan en antiguas tierras agrícolas abandonadas, ayudando así a reconvertir zonas deforestadas en superficies arboladas de nuevo haciendo que más papel sea igual a más árboles.   

3. Es una fábrica sucia que contamina y despilfarra agua y energía.

Seguramente casi todos hemos escuchado que las fabricas papeleras son “fábricas sucias”, pero la realidad es que el sector papelero español contribuye a los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU (ODS) y a la producción y consumo responsable (ODS12), haciendo un uso eficiente del agua y de la energía con la circularidad en la gestión de los residuos del proceso. 

La industria papelera utiliza un mix de combustibles basado en biomasa (33%), gas natural (66%) y otros (1%). Por otro lado, la energía eléctrica y el vapor que se necesita para mover la maquinaria y para secar la celulosa y el papel, los produce el propio sector en plantas de cogeneración, que ahorran energía primaria y reducen las emisiones. Las emisiones totales de CO2 del sector son hoy un 25% menos que hace 15 años. 

El agua se utiliza, no se consume, es decir, en el proceso papelero solamente entre un 5% y un 10% del agua que se utiliza se consume, mientras que el 95% restante se devuelve depurada. En el informe de ASPAPEL, también se detalla que el uso total de agua hoy en día es menos de la mitad que en 1990, habiéndose reducido un 9% en los últimos cinco años. 

Esta circularidad en la gestión de los residuos del proceso se refleja en que el 79% se valorizan (valorización energética en la propia fábrica, uso directo agrícola y aplicación sobre suelos, compostaje, materias primas en otras industrias, etc.).

A pesar de las leyendas urbanas y mitos sobre el sector, nos encontramos con que los datos contrastados demuestran que las bioindustrias papeleras son las industrias del futuro. Esto se debe a que a partir de materias primas naturales y renovables se fabrican productos reciclables y biodegradables.

4. Se recicla muy poco papel y no sirve para nada.

En el Informe Estadístico y en la Memoria de Sostenibilidad de ASPAPEL, los datos nos muestran que la recogida de papel para reciclar en España ha ido creciendo cada vez más en los últimos años, pasando de 1,7 millones de toneladas en 1990 a 4,4 millones de toneladas en 2019. Este hecho ha convertido a la industria papelera española en líder europeo en reciclaje, ya que por cada 10 kilos de papel que se fabrica en España se utilizan como materia prima 8 kilos de papel usado. 

Anualmente, las fabricas papeleras españolas reciclan 5,2 millones de toneladas de papel usado, siendo España el segundo mayor reciclador de Europa por detrás de Alemania e igualados con Francia e Italia, y lo que supone un ahorro de volumen en vertedero equivalente a 52 grandes estadios de fútbol y la reducción de las emisiones que producen. 

5. El papel está desapareciendo para dejar paso a lo digital que es más amistoso con el medio ambiente.

En los últimos cinco años las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen con la fabricación y uso de los dispositivos electrónicos y el uso de redes y centros de datos han crecido un 50% y solamente el 21% de la basura electrónica se recicla adecuadamente. Por el gran impacto medioambiental que suponen las tecnologías digitales, se están sustituyendo por otro tipo de materiales mucho más naturales, reciclables, renovables y biodegradables como son el papel y el cartón (75% tasa de reciclaje).

En lo referente a los envases, se observa que los consumidores del siglo XXI demandan cada vez más productos que sean lo más respetuosos posible con el medioambiente, por ello se están desarrollando y llevando al mercado multitud de soluciones para satisfacer las necesidades de estos consumidores como por ejemplo las pajitas para la bebida hechas de papel; cápsulas monodosis de café compostables; bolsas de supermercado reutilizables, reciclables y biodegradables; bandejas alimentarias compostables para restauración, catering y comida para llevar o bolsitas de té 100% de fibras de celulosa.

En resumen, hay un importante potencial de sustitución ya que el 25% del uso actual de materiales no renovables en envases se podría reemplazar por papel y cartón sin afectar a su funcionalidad. 

Si hablamos del libro en papel, hay que decir que su desaparición se lleva vaticinando desde hace mucho tiempo, pero según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales del Ministerio de Cultura y Deporte el 62% de la población española prefiere el libro en papel, porcentaje que ha ido aumentando en la última década. En cambio, si hablamos del libro digital nos encontramos con que este formato está estancando y supone solamente el 5% de la facturación del sector del libro en España.